Una casa maravillosa.
Es bastante incómodo que aparezca gente sin avisar dentro de la casa. Además, da sensación de inseguridad. Nos pasó nada más llegar: había una persona dentro arreglando un baño y nadie nos lo había dicho. Nos dimos un susto tremendo. La segunda vez, un día a las 9 de la mañana entran dos hombres sin avisar para arreglar el jardín. Nos levantamos de un salto porque no contábamos encontrar a nadie dentro de la casa. Creo que el descanso es fundamental y los sustos están reñidos con el relax. Esto se puede solucionar, sencillamente, avisando. En otra ocasión vinieron otras personas a arreglar, de nuevo, el baño, pero avisaron y se quedaron en la puerta antes de entrar (esta es la forma).