La casa muy bonita y acogedora, en un entorno idílico y cerquita de la playa de Luaña, en Cóbreces.
Pero he de comentar que la limpieza era muy superficial. Creemos, que hemos estrenado el verano (28 de junio del 26) y la limpieza se hizo la última vez que se alquiló y por ello, las superficies estaban llenas de polvo y las arañas habían acampado a sus anchas por toda la casa, en cada rincón había telas de araña con sus inquilinas, incluso dentro de algún armario de la cocina.
El horno no se pudo usar, al encenderlo empezó a echar humo y olor a quemado. La vajilla y cubiertos regular y la ropa de cama pasable. Hay gel de ducha, y producto para fregar con estropajo, bayetas y trapo de cocina.
La wifi no llego...
Marian, la persona con la mantuve contacto en los días previos y la que nos recibió, una persona muy educada y agradable.
Mónica y familia.